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15/8/13

Colombia, una vaina muy bacana!


Había escuchado mucho sobre Colombia, y llevaba años con mucha curiosidad y ganas de visitarlo. Al sumarle visitas y recorridos fuera de la ruta grupal original, me separé de mis compañeros de viaje para bajar el ritmo y conocer diferentes lugares. Una etapa nueva y diferente del viaje, que con seguridad va a enriquecerme y enseñarme por medio de los contrastes entre el viaje grupal y el individual. También, voy a dejar a los paisajes ser solamente parte de mi ruta, y centrarme en los contactos interpersonales, que con seguridad me alimentan mucho mas a esta altura del viaje.

Mapita para ubicarse, lo marroncito son LOS ANDES


Mis comienzos

Bahia y Ciudad Amurallada de Cartagena de Indias


Llegué a Cartagena la mañana del 8 de Julio, en un vuelo desde la ciudad de Panamá. Hice mi tramite de migraciones y en breve ya estaba en carrera. Mi primer parada seria en sitio, ya que recibía una visita muy especial, y aprovecharía para descansar y reponer fuerzas para seguir mi recorrido al sur. Pase 10 días recorriendo algo de lo mas lindo de la parte norte del país, comencé por conocer Cartagena de Indias, uno de los epicentros turísticos del país. Al instalarme en un destino turístico me hice parte del circulo vicioso que envuelve a la industria. El contraste entre consumir productos turísticos y el modo cicloviajero es muy diferente. El contacto con el local pierde un poco la espontaneidad, y ser el medio mediante el cual ellos sobreviven, lo pone a uno en una posición que no podría distinguir si no hubiera pasado ya un año alimentándose de lo mejor de las personas sin importar el país de donde provengan. Cartagena es una ciudad histórica, turística y portuaria, donde llegaron múltiples colonizadores dada su importancia en el Comercio y la entrada a Sudamérica desde el Caribe. La ciudad amurallada, que sirve de escenario para toda la parafernalia turística, es una reliquia de aquellas épocas, muy bien mantenida y con mucho encanto. Ver un atardecer trepado a una de sus murallas debo decir que es un espectáculo muy digno de ver. Por el día caminarle a la ciudad, un chapuzón en las playas de Bocagrande, y cruzar a Isla de Baru para disfrutan de las playas color esmeralda. Un poco atestadas de turistas y vendedores ambulantes, la Playa Blanca e islas del Rosario son la opción mas cercana a Cartagena para hacer playa. Es posible tomar una lancha o bus desde Cartagena y luego acampar o alquilar una hamaca en cualquiera de sus restaurants sobre la playa, y así aprovechar las horas en que las lanchas no llegaron o ya se fueron de la Isla.

Cabo San Juan Guia, Parque Tayrona

Luego me fui a conocer el Parque Nacional Tayrona, y la verdad que valió la pena el traslado. Había recorrido varios Parques nacionales en mi vida, pero nunca uno que tenga tanta extensión de playas. Su diversidad es espectacular, y si bien es una joya turística, su inaccesibilidad logra que uno pueda por momentos tener un kilómetro de playa para si mismo. En otra entrada detalle varios tips y consejos para el viajero sobre el lugar por lo que no me voy a detener demasiado en el Parque, mas que en decir que VALE LA PENA conocerlo, si estas la costa colombiana.

Volviendo a las pistas


Una vez listo para salir (habiendo pasado los últimos 3 días poniendo la bici a punto en casa de mis amigos los De La Espriella), me tocaba volver al ruedo luego de casi 25 días sin pedalear. También, caía en razón que comenzaba una nueva etapa en mi viaje: Viajar solo. Si bien hice un tirón de 1800 km en México por mi cuenta, esta vez sera hasta en Perú que no volveré a ver a mis compañeros de viaje. Para condecorar la situación, volví a usar las alforjas delanteras y con eso sume un par de kilitos mas de cosas, entre ellas mi muy preciado kilo de Yerba Mate. Salí medio tarde, cerca de las 10 am del Domingo 21 de Julio convencido de llegar a Medellin en una semana. Tenia múltiples paradas en el camino, los primeros 3 días en las tierras super calientes del suelo costeño, y luego subir las Sierras Paisas antes de llegar a Medellin. 650 km me separaban de mi próxima parada y servirían para una buena puesta a punto. Un poco cabisbajo llegue hasta San Juan Nepomuceno, unos 80 km al sur de Cartagena. Encontré un lugar para descansar en el cuartel de Policía, y con ello me regale unas buenas horas de sueno, para poco a poco volver al ruedo en cuanto a modo "cicloguerrero" respecta. 

Una de Cal y una de Arena
Luego de analizarlo bastante, me daba cuenta que ya mi 'STANDARD DE SORPRESA" estaba demasiado gastado y ya los lugares no alimentaban mi sed de viajero. Una playa increíble se volvía una playa mas, un paisaje  de montana era un simple merecedor de una foto, pero no lograba satisfacer mi hambre viajera, eso que mantiene la llama encendida dentro de uno, sentimiento que ya a esta altura tengo clarisimo como funciona y ya lo he vivido en su éxtasis  Sin envolverme demasiado en este análisis, me volví a subir a mi corcel y seguí ruta al sur. Si bien venia viajando en esta montana rusa emocional, cada pedaleada me deja un poco mas cerca de casa, y eso en algún punto colabora con la satisfacción que persigo durante el viaje. Pero es volver a casa lo que realmente quiero en este momento?  Que es lo que sucede dentro mio? Necesito realmente sorprenderme todos los días? Es eso posible? Como mantengo eso sucediendo durante 2 años? Los próximos días, me regalarían la respuesta. Siguieron pasando los kilómetros y llegue esa noche a la ciudad de Sincelejo. En su entrada, por una ciclovia que recorre los últimos 10km, se me acercaron dos hombres, que motivados por el buen desempeño de su compatriota Nairo Quintana en el Tour de France, habían desempolvado la bicicleta y salieron a hacerle unos kilómetros. Juntos, pedaleamos el ultimo tirón hasta la entrada de la ciudad, mientras yo buscaba los primeros indicios de un lugar para pasar la noche y seguir viaje rumbo a mi destino final. Al rato de compartir la charla, recibí la invitación de José a compartir la cena con su familia y un lugar donde descansar para seguir viaje, lo que dio cierre a mi tarea diaria de supervivencia y espacio a las preguntas de rigor que impulsan las charlas sobre mi viaje. 

Jose Martinez y Familia en Sincelejo

Así se fueron sucediendo los siguientes días. Llegaba a un pueblo, alguien se asomaba, se preocupaba por ayudarme, y yo simplemente alimentado ese vacío que llevaba conmigo desde que comencé esta etapa. Con el paso de los días, cada vez me sentía mas fuerte, y me predisponía a llegar con mas pilas y energías a cada encuentro. De manera proporcional se potenciaban esos encuentros, ayudándome a terminar este primer tramo de 645 km, ubicándome en la ciudad de Medellin (Antioquia). Entre por el norte y me ubique en Barrio Buenos Aires, obligándome a pasar el centro de la ciudad camino a casa de la novia de mi amigo Paul  Cebul, Laura Rua, que me recibió por dos días en su depto. Use esos días para reponer energías y luego me mude a la Casa del Ciclista de Medellin, una iniciativa muy buena ubicada en San Antonio de Prado, 20 km al sur de la ciudad. La Casa del Ciclista de Medellin es un espacio logrado por Manuel Y Mónica Velazquez, que motivados por un cicloturista años atrás comenzaron a recibir cuanto loco los visite, y así compartir su espacio por el amor mismo de compartir. Obviamente a esta altura la Casa ya quedo chica ya que casi todas las semanas aparecen nuevos viajeros, por lo cual con un esfuerzo personal inmenso, materiales reciclados y la buena voluntad de los ciclistas, están construyendo en el terreno de su casa un nuevo espacio que sera un verdadero lujo para quienes quieran frenar y disfrutar de la paz y tranquilidad de San Antonio de Prado.

Casa del Ciclista de Medellin

En mi paso por Medellin, me sume al Ciclopaseo organizado por "Colectivo Siclas" un grupo de gente que fomenta el uso de la bicicleta como medio de transporte y la concentración a la sociedad sobre la necesidad de mejor la infraestructura para tal medio y sus beneficios. Una linda experiencia, muchos ciclistas, y la oportunidad de conocer un sector diferente de la ciudad.

Plaza Botero - Medellin

Luego de mi humilde pero eficiente pasada por Medellin, emprendí mi camino hacia Bogotá. Cada movimiento en cualquier dirección en Colombia indica nuevos pasos de montanas y salir preparado física y mentalmente para enfrentarlos, por lo que si algo abundaba en mi, eran las ganas de avanzar. Así hice mis primeros pasos hacia las ciudades de Santuario, Puerto Triunfo y Honda. Desde Santuario en adelante volví a la tierra caliente, disfrutando del calor, luego de haber vuelto a vivir un poco de fresco en días previos a Medellin. Mis colaboradores fueron los Coordinadores de Deportes de Santuario y Puerto Triunfo, y el cuerpo de Bomberos de Honda, a quienes aprovecho a mandarles un GRACIAS GIGANTE por su buena onda y hospitalidad. Cuando hablo de tierra caliente, hablo de 40 grados de día y 32 grados por la noche, no es broma! 

Perfil de la ruta Honda - Bogotá

Luego de Honda comenzaba el desafío de este tramo: 98 km a mi primer parada en La Vega (de los cuales 60 eran subida) y otros 70 km (de los cuales 40 eran subida)  que me llevarían hasta la Capital Colombiana, Bogotá. Si bien fueron dos días bastante demandantes físicamente hablando, regulando y constante cerré muy buenos días, teniendo tiempos para descansar y no dejar el objetivo de lado. Llegue por la noche a La Vega donde me alojé con mis amigos del Cuerpo de Bomberos de La Vega, y descansé largo y tendido para hacer mi ultimo día. 40 km de subida de desayuno hasta el Alto El Vino, y luego una linda bajada hasta la meseta Bogotana a 2700 msnm para cerrar mi primer mitad de viaje en Colombia. 

Alto el Vino, ultimo paso antes de la meseta Bogotana


Entrada triunfal
Hago párrafo aparte para mi entrada a Bogotá, ya que fue uno de los detalles que mas me llamo la atención. Desde mi entrada al conurbano, me monte en una cicloruta (ruta preparada para bicicletas) que me llevo durante 20 km hasta la mismísima esquina de la casa de mis amigos, facilitándome de esta manera mi traslado en una ciudad capital que generalmente suele ser un trastorno. 

La mismísima entrada de Bogotá x Calle 80


Mis super anfitriones en Bogotá, los Duran Zea


Aprendizajes del camino

Este tramo me encontró bastante reflexivo y mentalmente comenzando mi recta final a casa. Las emociones están a flor de piel, y los contactos interpersonales son mi mejor alimento. Entendí que la felicidad y la tristeza son grandes compañeros y que no entendemos a una sin la otra, ya que es en ausencia de una de ellas cuando encontramos a la otra. Ahora a descansar, seguir disfrutando de cultivar amistades, y disfrutar de la vida de ciudad que viene bien de vez en cuando!!! 


Resumen parcial de mi paso por el país

Ciudades visitadas: Cartagena de Indias, Santa Marta, Parque Tayrona, San Juan Nepomuceno, Sincelejo, Planeta Rica, Taraza, Puerto Valdivia, Los Llanos, Medellin, Santuario, Puerto Triunfo, Puerto Salgar, Honda, La Vega, Bogota.
Kilómetros recorridos:1100 apróx. 
Paisajes: Playas, Ríos, Llanos, Sierras y Montañas! 

1 comentario:

  1. Lamentablemente 57 años de vida no son suficientes para que encuentre las palabras adecuadas a tamaña epopeya. Sólo diré que sabés que te quiero. Exito en tu emprendimiento. Eduardo O'C.

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